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Asociación Juvenil contra un Gobierno Aprista
   Inicio | Fotos | Videos | Enlaces  |  Contra la participación electoral del Sr. Alan García, causante del peor gobierno que haya vivido el Perú.

Campaña Actual : Alan, Presidente del Desconcierto

Alan Nunca Más

 

Días antes del cierre de la inscripción de los candidatos presidenciales, un rumor circuló por diversos medios: Alan García sería el candidato del APRA. Lo que parecía ser una broma de mal gusto terminó por ser una realidad escalofriante.

El hombre que había arruinado al país moral, social y económicamente regresaba para demostrar la vigencia de aquella frase que dice que en política todo puede pasar. Y pasó. Alan García fue inscrito oficialmente como candidato. Sin embargo los peruanos tuvimos que esperar unas semanas más para su retorno. ¿Qué esperaba García para volver? ¿Se trataría de una simple estrategia para crear expectativa? No, nada de eso. El motivo era de índole judicial.

García esperó, comodísimamente instalado en Paris, que la prescripción de sus delitos se hiciera efecto. Es decir, el ex presidente no quería que se haga justicia, su único deseo era que terminara de transcurrir el tiempo necesario para que quede exento de ser juzgado.

García llegó y lo primero que dijo era que había madurado y que se arrepentía profundamente de lo ocurrido en su gobierno. Luego agregaba que los errores que pudo haber cometido se debieron a su fuerza juvenil y a su deseo de hacer el bien. Además sostenía que la escandalosa crisis económica que vivió el Perú se debió a factores externos, ajenos a su gobierno. Entonces, es bueno preguntarse, ¿de qué se arrepiente nuestro noble y querido ex presidente si todo lo hizo de buen corazón? ¿O se arrepiente acaso de no haber usado el poder aparente "bien" como lo hizo Fujimori y Montesinos?

La opinión pública fue entonces testigo del enorme cínismo político del líder aprista. Este consistía en su mensaje, en cuya esencia se podía encontrar la lógica de un niño malcriado: Bueno, está bien, llevé a millones de peruanos a la ruina, pero ahora he crecido y ya no lo vuelvo a hacer. García, entonces, se desgañitaba en lograr que la audiencia creyera en sus palabras, en su chapucero mea culpa, basándose en una simpatía casi demoníaca y en un hablar bonito decididamente embaucador.

Con la complicidad de la poca memoria de algun sector de la población y del desconocimiento de muchos jóvenes, la candidatura aprista empezó a sumar puntos de a pocos. Y, mientras el viento corría fuerte en los primeros lugares de las encuestas, García hacía el papel de el concertador de la política peruana, y muchos peruanos nos sentimos francamente desconcertados al ver que un sector de la opinión pública empezaba a darle credito a sus palabras.

Los medios también jugaron un papel importante en esta suerte de hipnósis masiva. Y es que muchos de ellos se mostraron perezosos para escarbar en sus archivos y refrescar al pueblo peruano el recuerdo del gobierno aprista. Otra razón fundamental es la devastación moral y económica en que nos dejó la dictadura fujimorista. García se aprovecha muy bien de esto. Si el gobierno fujimorista hubiese sido medianamente decente, es seguro que el líder aprista ni se hubiera asomado por el país.

Imaginemos la fábula de un zorro gallinero. Este animal ha robado constantemente gallinas de un corral. Una y otra vez lograba llevarselas y nada hacía que dejara de comerlas. Pero un día el granjero aseguró el corral con un candado. Entonces el zorro no pudo robar más. Un día se presentó frente al granjero y le pidió disculpas por lo que había hecho. Luego le aseguró que ya no comería más gallinas y le pidió la llave del corral. ¿Usted se la entregaría?

Alan García destrozó al Perú en todas sus forma, ahora quiere volver a gobernar, ha pedido disculpas y cree que es suficiente. ¿Le daría usted la llave del país otros cinco años?